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  • commented 2015-06-25 20:10:14 +0200
    El sistema de primarias será, posiblemente, una formalidad para dotar de cierta credibilidad democrática a los partidos políticos, pero eso no resuelve el gran problema de fondo en la política social de un país.

    La falta de conexión de los partidos en general con las mayoría de las personas es más notable, cuanto más “grande” sea el partido, ya que para “entender” la oferta electoral de los mismos habría que superar innumerables barreras, la principal, el lenguaje. Es decir, un partido pequeño tendrá pocos simpatizantes, pero probablemente bien informados, respecto a sus objetivos. Los votantes de los grandes partidos son arrastrados por costosas maniobras de marketing social.

    Esto, lógicamente, ha generado un desencanto generalizado que se traduce en unos resultados electorales equívocos, máximo cuando además los procedimientos son confusos, tendenciosos y susceptibles de manipulación de la información que sirve de base para decidir y luego adjudicar un voto.

    Con ello no quiero decir que los partidos no tengan su papel en cuanto a proponer soluciones y propagar ideolgías, pero el “modelo consumista” (las ideas son mercancía que hay que vender) lo prostiuye y desbarata todo.

    Así pues, aquellos que estén precupados por instaurar un sistema democrático, basado en la transparencia y el debate público, debemos pensar que a quien hay que dirigirse no es a los partidos, que ya tienen sus estrategias, que lógicamente, en mayor o menor medida, adaptan a las opciones que el sistema “publicitario” les da.

    Es decir, lo que se necesita es concienciar a la población de sus derechos de información, de respeto a unas leyes justas y aceptadas democráticamente por todos y, para ello, debe de asumir su responsabilidad de definir lo que realmente pueda interesar a la mayoría, y que sean los partidos (sin renunciar a su papel de concienciar a la población sobre sus ideologías) los que deben plegarse a los deseos de los electores.

    Así, en lugar de promover encuentros entre partidos más o menos democráticos, pero cuyo interés en general no va mucho más allá de “alcanzar” unas cuotas de poder imprescindibles para mantenerse en el “mercado”, habría que organizar, dar cuerpo legal y oír auténticas Asambleas abiertas, donde recoger ideas y opiniones, oír a los candidatos, y debatir eficaz y ordenadamente las ideas, para concluir un MíNIMO de objetivos políticos, como podían ser, por ejemplo, en las próximas, promover una nueva constitución, sometida a referendum, una reforma de las normas y leyes electorales, para iniciar una andadura más real de cara a sanear la política del país. (Esta propuesta de medidas o peticiones la hago como ejemplo, ya que sería la que se votase mayoritariamente)

    Así, crear en los ciudadanos una conciencia independiente respecto a las ofertass de los partidos, generando un manifiesto universal para ser firmados por grandes mayorías, y presentar ante los partidos reivindicaciones que, de ser asumidas por los mismos, garantizarían los cambios que entre todos se pidieran.

    (Adjunto un borrador de ese manifiesto), por si interesa profundiczar en el mismo)
  • followed this page 2014-10-15 17:38:07 +0200

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